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El alumnado de 4º curso de Diseño Editorial de la EASD muestra 13 propuestas diferentes para un mismo texto poético

El alumnado de 4º curso de Diseño Editorial de la EASD muestra 13 propuestas diferentes para un mismo texto poético
10 Junio 2026 | 17:08 - Redacción
  • Cada estudiante ha desarrollado una interpretación propia de la obra, abordando el proyecto desde una perspectiva conceptual, gráfica y editorial completamente personal
  • El proyecto ha contado con la colaboración directa de la autora Charlotte Lecharlier y de la editorial extremeña La Experiencia, especializada en publicaciones de cuidada factura gráfica y propuestas lectoras innovadoras
  • “Desde el Ayuntamiento tenemos la vocación de dar difusión a todo el trabajo que se hace desde esta institución educativa y también que el alumnado pueda el resultado de sus trabajos en la calle” señala Antonio Vélez, delegado de cultura
El delegado de cultura, Antonio Vélez, ha asistido hoy a la inauguración de la la exposición ECOS. Después del grito en el Centro Cultural Alcazaba. La muestra reúne los proyectos de diseño editorial realizados por estudiantes de 4.º curso del grado de Diseño Gráfico de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Mérida

La exposición reúne trece propuestas editoriales diferentes para un mismo texto literario, el poemario Apenas gritar, de la autora belga afincada en España, Charlotte Lecharlier. La exposición estará abierta hasta el 22 de junio, en el pasillo central del Centro Cultural Alcazaba.

“Desde el Ayuntamiento tenemos la vocación de dar difusión a todo el trabajo que se hace desde esta institución educativa y también que el alumnado pueda el resultado de sus trabajos en la calle” señala Antonio Vélez.

La muestra es el resultado del trabajo desarrollado en la asignatura de Diseño Editorial, donde el alumnado ha participado en todas las fases de creación de un producto editorial real. El proyecto ha contado con la colaboración directa de la autora Charlotte Lecharlier y de la editorial extremeña La Experiencia, especializada en publicaciones de cuidada factura gráfica y propuestas lectoras innovadoras.

Una de las singularidades de la muestra es que los visitantes podrán interactuar directamente con los trabajos expuestos. Las maquetas han sido impresas y encuadernadas en su formato definitivo, permitiendo hojear los libros e incluso detenerse a leerlos. Además, cada proyecto se acompaña de paneles explicativos sobre el proceso creativo, las decisiones de diseño y los aspectos técnicos desarrollados durante su ejecución, así como de una selección de ilustraciones originales realizadas por cada autor.

Según explica el profesor responsable del proyecto, Pablo Pámpano Vaca, la exposición constituye una demostración del valor del diseño editorial como disciplina creativa: «el conjunto de las propuestas demuestra cómo el diseño editorial puede honrar, enriquecer e incluso transformar la percepción de una obra literaria. Cada proyecto es una interpretación singular de una misma partitura; trece ecos diferentes que dialogan con la voz de la autora y evidencian el talento, la sensibilidad y la madurez profesional de estos jóvenes diseñadores”.

La participación activa de Charlotte Lecharlier durante todo el proceso creativo ha contribuido a generar un diálogo especialmente enriquecedor entre literatura y diseño, dando lugar a una colección de trabajos que destacan por su diversidad estética, rigor conceptual y calidad de ejecución.

La autora del poemario, explica que “a las alumnas y alumnos les dije que lo importante era era la libertad a la hora de ilustrar y a la hora también de entender la poesía, porque la poesía está siempre a medio camino entre eh la que la escribe y la y la que la persona que lo lee» y “el resultado va más allá de lo que yo esperaba”.

El diseño de Lucía Borrego, alumna de la EASD, ha sido uno de los seleccionados por la editorial para la producción del libro: «en mi caso, por ejemplo, mis ilustraciones son  minimalistas y decidí que tuviese una paleta cromática reducida con un negro y un dorado”.

También el diseño de la alumna Sandra Fernández ha sido otro de los elegidos por la editorial: “tuve muy en cuenta la primera reunión con Charlotte en la que nos dijo que quería que fuese un tono muy personal y que nos daba mucha libertad para encontrarnos a nosotros mismos en sus poemas”.